Acerca de Graciela

Nací en Salta, Argentina, en 1940. En los comienzos de mi vida universitaria me interesé por la biología; más adelante, por la política y los derechos humanos.

Los wichis fueron parte de mi vida en Salta. Era, es, la etnia más presente, aunque muy discriminada. El tejido realizado por las mujeres era parte del folklore local.
Desde fines de los años 60 vivo en Buenos Aires. Empecé con tapiz en los años 80, aprendí con reconocidos maestros como Ernesto De Castro, Alicia Silman y Celestina Stramiglioli, aunque lo textil fue siempre parte de mi vida,
mi madre me enseñó a tejer antes de comenzar la escuela y fue siempre una actividad cotidiana y placentera.
El chaguar volvió a estar presente cuando me reencontré con la mujer aborigen, cuando empecé a participar en una ONG que trabaja con una comunidad wichí de Salta.
Siempre me gustaron las joyas, las usaba y observaba cuanta pieza apareciera ante mí. Un día, tras mi retiro en 1995 de mi actividad científica en la CNEA como bióloga, me animé empezar a hacerlas, tuve varios maestros y en el año 2000 comencé a estudiar con el maestro Jorge Castañón. Desde entonces, los derechos humanos y el arte pasaron a ocupar un lugar prioritario. En un momento uní mi pasado textil con mi trabajo con la mujer wichi, y con la joyería.
En mi trabajo, de piezas únicas y series limitadas, se fusionan la orfebrería y el tejido con chaguar, material tradicional de la cultura wichí. Trato de que reflejen, además de mis intereses estéticos, los valores que me impulsan a realizar mi trabajo social con este pueblo originario.